Pintan su raya con China

Pintan su raya con China

Eligió bando el gobierno de claudia sheinbaum en la batalla comercial y tecnológica entre Estados Unidos y China. La inminente revisión del T-MEC orilló a la actual administración a dejar de jugar con las palabras y decantarse en favor de los intereses económicos de la región, por encima de sus afinidades ideológicas.

La definición mexicana se dio desde finales del año pasado, pero esta semana la relación con el tigre asiático se tensó por el airado reclamo de su Ministerio de Comercio a los aranceles de entre 5 y 50 por ciento impuestos por México a mil 463 productos originarios de países sin tratado comercial, que entraron en vigor el día 1 de este 2026.

El régimen de Xi Jinping se sintió agraviado y acusó en un comunicado que dichos dichos “constituyen barreras al comercio y la inversión”.

La medida mexicana, se quejó, dejaría pérdidas a su país por unos 9 mil 400 millones de dólares y afecta principalmente las exportaciones de sus sectores textiles, metales, químicos, plásticos y material eléctrico, entre otros.

El reclamo chino, no amilanó al gobierno mexicano. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, aprovechó el foro de la 82 Asamblea de la Caintra, en Nuevo León, para defender la imposición de los aranceles mexicanos.

“Llegamos a la conclusión de que no están pagando los mismos impuestos o tienen un subsidio de garantía muy grande, los costos pueden variar bastante… Nosotros no tenemos nada contra China ni contra ningún otro país”, expuso.

Reviró que la aplicación de aranceles “es algo legítimo, de acuerdo con la Organización Mundial del Comercio. Entonces, lo que yo no estaría de acuerdo con su comunicado es que no podemos mover aranceles”.

De hecho, la decisión del gobierno de México tiene que ver con uno de los puntos sensibles en la revisión del T-MEC, que interesa mucho a Estados Unidos ya su presidente Donald Trump: reducir la dependencia de importaciones asiáticas.

De ahí que la semana pasada, la propia presidenta Sheinbaum adelantó que una de las principales propuestas de su gobierno en los diálogos con la Casa Blanca es fortalecer las reglas de origen del tratado comercial trilateral.

Ejemplificó: “Si aquí se fabrica un coche, que la mayor parte de ese coche haya sido producida en México, en Estados Unidos o en Canadá; que las llantas sean producidas en México, que las llantas sean producidas en México, el motor sea producido en México o en Estados Unidos o en Canadá”.

Postura que se mantendrá, al menos, hasta que Estados Unidos ratifique la continuidad del T-MEC, del cual depende entre 12 millones y 14 millones de empleos en México y exportaciones que tan sólo el año pasado alcanzaron casi 535 mil millones de dólares hacia el vecino del norte.

Y con China y demás países asiáticos, hay un déficit para nuestro país que en 2025 alcanzó los 265 mil 577 millones de dólares.

Primero lo que deja, por encima de las quejas.

POR RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN

COLABORADORA

RAYMUNDO@HERALDODEMEXICO.COM

@R_SANCHEZP

MAAZ

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